Diez razones para perderse en el Teatro Colón

Quizás bastaría con decir que es una de las mejores casas de ópera del mundo, pero afortunadamente tiene mucho más por lo que destacarse. Si estás planeando visitarlo, no lo pienses más: conocé las diez razones por las que el Teatro Colón es un must-do.

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Diez razones para perderse en el Teatro Colón

14 sep, 2018

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Quizás bastaría con decir que es una de las mejores casas de ópera del mundo, pero afortunadamente tiene mucho más por lo que destacarse. Si estás planeando visitarlo, no lo pienses más: conocé las diez razones por las que el Teatro Colón es un must-do.

1. PORQUE ES INCREÍBLE... PERO ES BIEN REAL

Verlo a lo lejos ya es un espectáculo. Emplazado en la siempre agitada Avenida 9 de Julio, el Teatro Colón parece, a la distancia, un espejismo. ¿Cómo es posible que un edificio de tan delicada elegancia se mantenga imperturbable en medio del caos urbano? Basta un poco de niebla para que parezca que su fachada no es más que un holograma... Sin embargo, te acercás y constatás que ahí está de verdad, espléndido como en el día de su inauguración, el 25 de mayo de 1908.


2. PORQUE TE INVITA A UN VIAJE EN EL TIEMPO

A menos que vayas a ver un espectáculo, no vas a poder atravesar la impactante entrada principal, por la calle Libertad. Pero igual de mágico es ingresar por el Paseo de Carruajes de Tucumán, donde podrás comprar tu pase para la visita guiada. Esta entrada solía ser para las carrozas en las que llegaba la élite porteña y todavía quedan vestigios de esa época dorada en sus pisos empedrados y techos abovedados. Y este es solo el comienzo...





3. POR SU SABOR A LEYENDA

El primer arquitecto, el italiano Francesco Tamburini, murió a los 44 años, antes de comenzar la construcción. El segundo, el italiano Vittorio Meano, fue asesinado a esa misma edad, dejando la obra por la mitad. Esa particular coincidencia hizo que surgieran todo tipo de teorías sobre la maldición del teatro -hasta hubo quienes amenazaran con demolerlo-. Afortunadamente, el belga Jules Dormal se armó de coraje y, 20 años después, finalizó la construcción.


4. PARA SENTIRTE UN INVITADO VIP EN EL SALÓN DORADO

Símbolo del intento de la aristocracia porteña por imitar a la nobleza europea, podría ser una habitación más en el Palacio de Versailles. Decorado con sillas, sillones, banquetas, mesas, cómodas, jarrones, cuadros y espejos al estilo Luis XV, el Salón Dorado era uno de los reductos vip de Buenos Aires. Hoy, se realizan en él clases magistrales, conferencias, charlas y conciertos de cámara, por lo general con entrada gratuita.


5. PARA IR TRAS LAS HUELLAS DE LOS GRANDES

Igor Stravinski, Richard Strauss, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Enrico Caruso, María Callas, Ana Pavlova, Daniel Baremboim, Marta Argerich, Julio Bocca, Eleonora Cassano, Paloma Herrera. Estos son solo algunos de los grandes talentos de la ópera, el ballet y la música clásica que pasaron por el escenario del Teatro Colón. Cada uno de ellos dejó una huella tan invisible como imborrable, eterna.

Teatro Colón





6. PARA SENTIR QUE SU CÚPULA ES UN CIELO EN LA TIERRA

Por fin, entrás al sala principal. Todo es majestuoso y espectacular, pero nada te llama más la atención que su cúpula; 28 metros te separan de esa obra maestra compuesta en un círculo perfecto. La representación del teatro según el célebre pintor argentino Raúl Soldi gira alrededor de una araña de bronce con 700 lámparas que brindan una luz solemne pero cálida. Una imagen que se te va a quedar grabada.


7. PORQUE CUALQUIER ENSAYO ES UN CONCIERTO

Un músico afina su violín, mientras que otro ordena las hojas de su atril. Cuando entra el director, todo es silencio hasta que por fin comienza la función... Pero no, no es un concierto, sino “solo” un ensayo matinal, ¡y tenés la suerte de estar ahí para escucharlo! La única diferencia es que los integrantes de la orquesta están vestidos en su ropa diaria. Por lo demás (la música, la concentración, la acústica), bien podrías estar presenciando la gala de estreno. Con la sala casi vacía, ¿qué duda cabe?, estás presenciando un momento único.


8. PARA CONSTATAR LA INGENIERÍA MAESTRA DE SU ACÚSTICA

No se trata solo de la forma de herradura de la sala, sino sobre todo de cómo se pensó el uso de los materiales para potenciar el sonido. De los siete niveles que componen la sala, en los tres inferiores predominan los elementos blandos y absorbentes como madera y telas. En cambio, desde el cuarto nivel y hasta el techo los materiales son duros, como mármol y bronce. Esta combinación de extremos permite que el sonido se absorba por un lado y reververe por otro. El resultado: una de las cinco mejores acústicas del mundo, junto con La Scala de Milán y las Óperas de Viena, Dresde y París.


9. POR SUS SECRETOS BIEN GUARDADOS

Hay pequeños detalles que hacen a la mística del teatro. ¿Sabías que a veces un músico se esconde dentro de la araña, para generar “efectos de sonido” desde las alturas? ¿O que el edificio cuenta con talleres subterráneos de vestuario, zapatería, peluquería, tapicería y sastrería? Y un dato tan ínfimo como encantador: si entrás por el foyer (hall principal) y tomás las escaleras de la izquierda que te llevan a los palcos balcón y altos, contá diez escalones y mirá hacia la baranda de mármol; ¿podés encontrar la forma de dos caracolas? Son restos fósiles que quedaron incrustados en el mármol traído de las costas de Portugal.





10. PORQUE, CUANDO TERMINES LA VISITA, LA MÚSICA SEGUIRÁ SONANDO

Perderse en el Teatro Colón es perder también la noción del tiempo, quedarte como suspendido en un instante eterno... como si entraras en un universo paralelo en donde reina el arte más perfecto. Ya de vuelta en el mundo real, es muy posible que te topes con la Plaza Colón, con su monumento de atriles y teclas de piano gigantes. Y si de repente sentís una melodía flotando en el aire, no te preocupes: no te volviste loco, es la instalación sonora del parque. ¡Que siga la música!

PLANÉA TU VISITA AL TEATRO COLÓN

Las visitas guiadas se inician cada 15 minutos, en inglés y español, y tienen una duración aproximada de 50 minutos. Se realizan todos los días, de 9 a 17. En caso de que hayan funciones a las 11, las visitas se suspenden de 10 a 13:30; si hay funciones a las 17, la última visita comienza a las 15.

Las entradas se compran por la entrada de Tucumán 1171. Entrada general, $500. Residentes argentinos, $150.

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