¿Por qué Plaza de Mayo es LA plaza argentina?

Tan antigua como la ciudad que se formó a su alrededor, la Plaza de Mayo, con sus palmeras y su aliento de río, es testigo no sólo del ir y venir cotidiano de los porteños, sino también del transcurrir histórico de los argentinos.

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¿Por qué Plaza de Mayo es LA plaza argentina?

12 nov, 2015

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Tan antigua como la ciudad que se formó a su alrededor, la Plaza de Mayo, con sus palmeras y su aliento de río, es testigo no sólo del ir y venir cotidiano de los porteños, sino también del transcurrir histórico de los argentinos.


La Plaza de Mayo es uno de los escenarios más importantes de la historia argentina, y un must de tu visita a Buenos Aires. Por eso, aquí te compartimos las claves para descubrir y enamorarte de esta plaza como un verdadero criollo.


1- Su nombre

Se trata de la plaza más antigua de Buenos Aires. Allí, Juan de Garay fundó la ciudad por segunda vez hace ya más cuatro siglos -el 11 de junio de 1580-, bautizada en aquel momento como Santísima Trinidad. Alrededor de este espacio fue creciendo el entramado urbano de lo que se terminaría convirtiendo en el centro político del país. El nombre fue elegido en homenaje a la revolución del 25 de mayo de 1810, que sucedió allí y que dio el primer impulso a la declaración de la independencia.





2- Su historia

Cuando camines pisando las baldosas de la plaza podés ir trazando una línea de tiempo imaginaria que te ayude a recrear las grandes historias que aquí sucedieron. Podés imaginar, en el origen de sus tiempos, cómo fue el escenario de las corridas de toros. O podés pararte justo enfrente del Cabildo e imaginarte a los criollos bajo sus paraguas esperando las buenas nuevas de los revolucionarios, el 25 de mayo de 1810. También podés caminar hasta el extremo opuesto de la plaza y prestar especial atención al balcón central de la Casa Rosada. Desde allí mismo Evita le hablaba a sus “descamisados”, así llamaba a los trabajadores y seguidores de su marido: Juan Domingo Perón, quien fue uno de los presidentes más míticos de la Argentina. Y quien fue derrocado en 1955 durante un bombardeo aéreo que dejó varias cicatrices en los edificios circundantes. En el centro de la plaza hay más cicatrices. Contemplá el círculo de siluetas pintadas alrededor de la Pirámide, es el recuerdo imborrable de las madres y abuelas que reclaman por sus hijos y nietos desaparecidos en la última dictadura militar. Desde ese mismo lugar, todos los jueves desde 1977 marchan pidiendo justicia. Pero esta plaza también fue -y sigue siendo- sede espontánea de grandes festejos como el regreso a la democracia en 1983, o la locura argentina por el fútbol después de los mundiales de 1978 y 1986. Sea como sea, la Plaza de Mayo siempre es el epicentro de las grandes movilizaciones populares que suceden de la Argentina.


3- Sus monumentos

La Pirámide de Mayo tiene casi tantos años como la histórica revolución: fue instalada en 1811 para celebrar el primer aniversario del acontecimiento patrio. Con forma de obelisco coronado por una figura que representa a la libertad, el monumento debería ubicarse justo en el centro de la plaza, pero no. Resulta que debido a un error de cálculo, cuando fue trasladada en 1911, la Pirámide quedó corrida un metro hacia la izquierda del medio exacto. Para comprobarlo, podés pararte en la vereda de Bolívar, a la altura del eje de la avenida de Mayo, mirando por supuesto hacia el lado de la Casa Rosada.

Entre la Pirámide de Mayo y la Casa de Gobierno, se ubica el monumento a Manuel Belgrano, uno de los héroes de la independencia, y el creador de la bandera nacional. Realizada en bronce, la obra muestra al prócer montando a caballo con una gran bandera mirando hacia la Casa Rosada. El perfil con la fachada de fondo es una de las postales más épicas de la ciudad.





4- Su paisaje

Hasta fines del siglo 19, la plaza estaba formada, en realidad, por dos plazas: la de Armas del lado del río, y la de la Victoria del lado del Cabildo. Cuando en 1890, se cerró la calle que las atravesaba (Defensa), Carlos Thays -el paisajista que diseñó la mayoría de los espacios verdes porteños- las transformó en una sola y les dio la fisonomía que hoy conocemos. Desmontó el terreno y lo puso a la altura del suelo circundante, sectorizó espacios de jardines y caminos con forma de cruz, renovó canteros, dejó ocho palmeras y trasplantó el resto a Palermo, e instaló diversas especies de árboles como jacarandás, plátanos y ceibos, entre otros. A lo largo de este proceso, se agregaron las fuentes de agua y los dos relojes que, en la actualidad, funcionan con energía solar.


5- Sus alrededores

Como todo centro urbano que se precie, la Plaza de Mayo se encuentra rodeada de varios edificios históricos y gubernamentales: el Cabildo -protagonista de la revolución de 1810-, la Catedral Metropolitana -residencia última del Papa Francisco antes del Vaticano-, la Casa Rosada -onde se encuentra el famoso balcón de Perón y Evita-, el Palacio de Gobierno de la Ciudad, el edificio del Banco Nación, el Palacio de Hacienda y el inicio de la coqueta Avenida de Mayo y de las diagonales norte y sur. Por debajo de la plaza hay un universo tan intenso como por encima, allí se encuentran las estaciones del subte Catedral (Línea D), Bolívar (Línea E) y Plaza de Mayo (Línea A).





6- Sus palomas

Son otra institución histórica de la plaza, pero hay que saber que no siempre estuvieron allí, sino que su presencia es relativamente nueva. Resulta que un día una especie de criador fanático de palomas llevó a las suyas a pasear por la zona. Al parecer, a la gente de la municipalidad porteña el espectáculo le pareció lindo y alentó al sujeto a que visitara la plaza más seguido. Cuando murió, en 1937, las palomas decidieron hacer del espacio verde su hogar y quedarse ahí como dueñas y testigos de la historia.

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