Tango: guía práctica para principiantes

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Tango: guía práctica para principiantes

13 nov, 2015

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El tango no es un baile imposible, pero tampoco se aprende rápido. De hecho, los grandes maestros aseguran que nunca se lo llega a dominar por completo. Es que la esencia del tango es lograr una conexión total con tu pareja, y esta sincronía se debe renovar en cada paso.

Se trata de sentir el cuerpo del otro, de comunicarse mediante los movimientos y de lograr juntos una improvisación en perfecta armonía

Por eso, el primer consejo para bailar tango no se refiere a una técnica determinada, sino a un estado mental que podría resumirse así: lo único que hay es el ahora. Dejate llevar por la música, porque el baile está hecho de emociones, de pasiones y arrebatos. No hay lugar para pensar ni planear, solo para sentir.

¿Listo para intentarlo? No te olvides vestirte con ropa cómoda. Se trata de estar lo más a gusto posible para poder moverte sin trabas. Eso sí, nunca está de más un buen par de zapatos que te permita tanto deslizarte como pararte bien en el piso. Para las mujeres, imprescindible contar con un poco de taco para mantener una postura erguida y recta.


DIFINIENDO ROLES

Primera lección: saber cuál será tu rol en la pareja. En el tango, siempre hay alguien que lidera el baile y otro que lo sigue. En las parejas mixtas, el hombre toma la posta y la mujer se deja llevar, pero hoy ha cobrado mucha importancia el queer tango, en donde las parejas son del mismo sexo.

Esta “división de poderes” no significa de ninguna manera que el hombre tenga todo el control. De hecho, es la mujer quien primero accede a ser guiada, y para eso él debe demostrarle que tiene el carácter y la confianza para llevarla. Por eso, la seducción comienza a jugarse incluso antes de dar el primer paso, en muchos casos con el famoso cabeceo: un casi imperceptible movimiento de cabeza con el que el hombre invita a la mujer elegida.





EL ARTE DEL ABRAZO

Ahora sí, el ansiado encuentro en la pista. No se trata de que ella intente copiar lo que hace su pareja, sino de que él guíe de modo tal que la mujer pueda saber qué paso seguirá, para poder ejecutarlo al mismo tiempo. Uno debe ser el espejo instantáneo del otro. En este punto, el secreto está en el arte del abrazo. El hombre, poniendo su mano derecha sobre la espalda de su pareja justo por debajo de sus omóplatos, presiona suave pero firmemente para acercar a la mujer a su pecho. A su vez, ella se mantiene erguida y alerta, en constante resistencia.

Tango en Buenos Aires

Un abrazo perfecto se mantiene siempre en ese delicado equilibrio de tensiones; de esta manera, el hombre puede ir variando el apoyo de su mano para que, como un timón, vaya anticipando sus próximos movimientos. Si la mujer se mantiene atenta a estas leves variaciones de presión en su espalda, entonces podrá adivinar cada paso y seguirlo a tiempo. Solo entonces logran fundirse el uno en el otro, entregándose al baile y al placer.

El abrazo también favorece a la correcta distribución del peso. Este punto es clave, ya que uno de los principales (y más difíciles) desafíos del tango es controlar el cuerpo, para lograr desplazarlo con elegancia y sin esfuerzo.





LA “CAMINATA”

Los instructores suelen decir que “caminar es lo primero que se aprende y lo último que se domina”. Tienen razón: no importa cuánto tiempo le dediques a la práctica de técnicas complejas (giro, cadencia, cadena, salida, sacada...), si no lográs sentirte cómodo y seguro en la caminata básica, de nada valen los artilugios. Prestá atención a esos señores de 60 o 70 años que en la pista no hacen más que desplazarse lentamente. ¿Creés que son principiantes? Estás equivocado, de hecho, son quienes más saben. Por eso, siguen practicando la caminata.

Otro punto importante acerca de estos tangueros expertos. ¡No tengas miedo de bailar con ellos! Al contrario: van a ser con quienes mejor y más rápido aprendas. ¿Y por qué creés que ellos también se juntan en milongas en donde el nivel general es principiante o medio? Porque nunca olvidan que ellos también están en constante aprendizaje.

Tango en Buenos Aires

Un último consejo: si en algún momento salís de la pista para tomarte un descanso, no le pierdas el rastro a la música. El tango tiene una cadencia única, una pulso rítmico tan particular como escurridizo. Acostumbrá el oído y tratá de hacer carne esta expresión melódica inigualable. Solo cuando puedas entregar todo tu cuerpo al tango vas a poder empezar a bailarlo.


LAS MIL Y UN MILONGAS

¿No sabés cuál es la milonga para vos? Acá, una breve guía básica para encontrar la tuya en Buenos Aires:

Si necesitás aprender el ABC: La Viruta (Armenia 1366, Palermo) es un espacio ideal para tomar clases y también para animarte a tu primera milonga. No tenés que anotarte con anticipación y además tendrás una pareja de profesores, lo cual permite que tanto hombres como mujeres reciban marcaciones técnicas específicas. Hay horarios a la tarde y por la noche, de martes a sábado, y hay milonga los jueves y domingos.

Si querés autenticidad ante todo: La Catedral (Sarmiento 4006, Almagro) es la preferida de los locales y extranjeros jóvenes que buscan “la experiencia real del tango”. Luego de subir unas escaleras raídas, entrás a un enorme salón despojado de todo artificio. Acá no hay grandes comodidades ni detalles elegantes, pero el lugar no deja de tener su mística – prueba de ello es que el músico argentino Gustavo Santaolalla, dos veces ganador del Oscar y líder de la banda de tango electrónico Bajofondo, eligió celebrar en La Catedral su cumpleaños número 60.

Si buscás liberar tu pasión desenfrenada: Maldita Milonga (Perú 571, San Telmo) ofrece clases y milonga con orquesta en vivo todos los miércoles y domingos. Bailar al ritmo de los sonidos y vibraciones en directo de la Orquesta Típica El Afronte, una institución del tango porteño, es un placer exquisito que puede hacerte perder el control (en el mejor de los sentidos, claro). Conviene reservar porque se suele llenar.

Si te sabés pata dura y preferís no bailar: Si aún no te animás a probar la pista, entonces tu lugar es el Club Atlético Fernández Fierro (Sánchez de Bustamante 764, Almagro). Ahí toca, todos los miércoles y sábados, la orquesta homónima, y el público la escucha sentado en las gradas y tomándose una cerveza bien helada. La onda es bien relajada y de barrio, pero la música es de primer nivel.

Si te llamó la atención el queer tango: En este sitio http://www.tangoqueer.com/ vas a poder encontrar toda la información sobre clases, milongas y hasta un festival que se realiza una vez al año. Esta es una iniciativa de un grupo de profesores y amantes del tango que quisieron crear “un espacio liberado”. Altamente recomendable para quienes quieran probar algo diferente.





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