LAS MEJORES 5 ESTANCIAS DE BUENOS AIRES

El olor a campo se siente desde el primer momento

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LAS MEJORES 5 ESTANCIAS DE BUENOS AIRES

14 jun, 2019

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El olor a campo se siente desde el primer momento

Buscas las mejores estancias de Buenos Aires?

Precenciar la famosa Fiesta Gaucha y disfrutar del mejor día de campo? Aca tenes todo lo que necesitas saber de las Estancias en Buenos Aires.

El olor a campo se siente desde el primer momento: glicina, hierba, cuero, leña. Su ADN también se deja escuchar: la marcha pareja de un galope sobre la tierra seca, el mugir de una vaca, el canto del hornero, las llamas de un fuego cercano y los acordes de una guitarra que suena a zamba más a lo lejos. Hacia donde se mire, aparecen imágenes que nos tientan fotografiar: como el hombre del chambergo que arrea la hacienda en su zaino, la tropilla que aguarda ensillada la hora del paseo, el nido de barro en lo alto del ombú, los mejores cortes de carne argentina sobre la parrilla (una invitación pronta a degustar), y aquel paisano que rasca sus cuerdas bajo una pérgola de racimos violetas. Lo que se siente, forma parte de la experiencia “estancias argentinas”, una propuesta turística única para conocer y vivir las raíces sagradas de nuestra tradición a través de los cinco sentidos.


A pocos kilómetros de la urbe porteña, podemos descubrir el espíritu gauchesco: ese que todavía viste bombachas, se mueve a caballo y carga facón a la cintura; también el que respeta y cuida de sus tierras y su gente. Hoy, como una suerte de privilegio enriquecedor, muchas estancias abren sus portones y tranqueras para compartir, por unas horas o algunos días, parte de esa herencia tan criolla como legítima.

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Dentro del turismo rural encontramos ofertas de lo más variadas y de distintas categorías donde podés cabalgar o practicar polo, participar de fiestas gauchas, shows folclóricos o carreras de cuadreras, entre otros programas bien autóctonos y coloridos. ¿Cómo saber elegir? Buenos Aires To Go seleccionó los mejores 5 establecimientos para que puedas sentir la famosa hospitalidad e idiosincrasia de nuestros ancestros y conozcas un estilo de vida que parece detenido en el tiempo. Las 5 mejores estancias de Buenos Aires...

SANTA SUSANA: SEDE DEL RITUAL GAUCHESCO

¿Por qué la elegimos?

Porque está todo perfectamente planeado para llevarse una vivencia campestre súper completa en apenas 6 horas. Porque la familia Rossiter, quienes adquirieron estas tierras en 1960, saben lo que hacen: llevan 30 años al frente de la actividad turística tanto nacional como internacional y no hay quien deje de felicitarlos por su hospitalidad. Porque tienen las empanadas criollas más ricas que cualquiera haya probado en la vida. Porque la propiedad, que alguna vez fuera del descendiente de irlandeses Francisco Kelly y su esposa Susana Caffrey (a quien debe el nombre el lugar), mantiene el parque y el casco colonial como un monumento al buen vivir de una época dorada. Porque vimos la felicidad de Josefa al desmontar un alazán: contó que es de Quito, Ecuador; que ya está jubilada; que viaja con sus amigas desde que enviudó; que tiene más años de los que aparenta (“setenta y seis”, juró, “recién cumplidos”); y que para ésta, su primera estadía en Buenos Aires, se propuso saldar unas materias pendientes, como andar a caballo por primera vez. “Increíble, no sé cómo no me animé antes. ¡Me encantó! Este lugar va a quedar grabado en mí para siempre. Y espero que sea por muchos años más”.

Porque pasan estas cosas, también, la elegimos.

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¿Qué hacer?

Seguir la agenda al pie de la letra, solo eso. Programado hasta el más mínimo detalle, una pareja vestida de paisanos reciben a las visitas con una recepción de empanadas criollas (de carne, fritas en grasa, que todos elogian con justicia) y vino frente a su pulpería; luego nos invita a dar un paseo a caballo o en carreta recorriendo parte de las 1200 hectáreas que conforman esta estancia agrícola; el sonido de la campana de bronce llama al almuerzo (un banquete de carne, pollo y achuras asadas y variedad ensaladas) que culmina en un show de tango y folclore con destrezas de malambo y boleadoras; le sigue la visita al casco colonial y a la capilla, hoy convertidos en museos; y luego, para cerrar la visita, participamos de una exhibición de entrevero de tropillas y carrera de sortijas y cuadreras donde queda demostrado el dominio del gaucho sobre sus caballos, un espectáculo que cierra en aplausos. Y, si querés llevarte un souvenir, antes de emprender el regreso, te recomendamos entrar al “Gift Shop” del lugar donde podés comprar artículos típicos regionales a buen precio (mates, bombillas, ponchos, platería, accesorios de cuero auténtico). Santa Susana tiene todo lo necesario, y más, para que te sientas 100% argentino por un día.

¿Dónde queda?

A 78 kilómetros de la Capital Federal por autopista. En Ruta 6, km 188, Los Cardales, partido de Campana, Buenos Aires, Argentina.

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Estancia Santa Susana - Buenos Aires


LA CANDELARIA: LUJO FRANCES CON CHARME CRIOLLO

¿Por qué la elegimos?

Porque sabe aggiornarse y hoy conjuga la exquisitez de un pasado opulento con un minimalismo también exquisito pero más moderno. Por su parque único: son cien hectáreas con más de doscientas cuarenta especies de árboles y arbustos, laguna, estatuas, fuentes y glorietas diseñadas por el famoso paisajista francés Carlos Thays, el mismo que le dio vida a los bosques de Palermo y al Parque Nacional Iguazú.  Por haber conservado su castillo desde 1894, obra del arquitecto francés Alberto Favre, inspirado en uno similar que el antiguo dueño, Manuel Fraga, vio a orillas del río Loire, con sus torres normandas y pórtico gótico: dividido en tres plantas, son 1.200 metros cubiertos llenos de detalles barrocos, posee 10 dormitorios, varias salas, comedores, bibliotecas y detalles exclusivos; como la chimenea principal en mármol de carrara y una araña de 600 caireles. Porque siempre se renueva: abrió al público el 5to Chukker, un restó con temática polera, donde se fusionan los platos gourmet con la más auténtica cocina criolla (la vedette de la carta: ravioles de molleja). Además de todo, porque es gay friendly.

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¿Qué hacer?

Pasar un día de campo y disfrutar de su gastronomía típica (asados con carne de exportación, empanadas y postres caseros o la pastelería propia a la hora del mate y el té), cabalgar, pasear en un sulky de época, solearse en la piscina descubierta, jugar al tenis, fútbol o vóley, perderse por los senderos del bosque o visitar el castillo. Los domingos, además, te vas a sorprenderte con el show de danzas tradicionales y las habilidades del gaucho en una gran muestra de destreza criolla única. También podés tomar clases de polo (un servicio completo con costo que va desde los caballos hasta los tacos, para que te animes a probar el más genuino deporte argentino). Para los que desean alojarse, la estancia cuenta con 4 categorías de hospedaje: las habitaciones del castillo; las habitaciones coloniales, 10 suites de estilo campestre chic ubicadas en el primer casco que tuvo la estancia; en la exclusiva suite Molino, 2 plantas con hall y baño privado ubicada en medio del parque; o en los Bungalows del bosque, dos cabañas independientes con hogar a leña de estilo rústico y campestre. Ah, y hasta te podés casar en la capilla donde reposan los restos de sus primeros dueños (Don Orestes Piñeiro, su mujer Candelaria del Marmol, su hija Rebeca y su yerno Manuel Fraga); las almas que le dieron vida al lugar.

¿Dónde queda?

A 1:36 hs. del Obelisco. En la Ruta Nacional Nº 205, km 114,5, Lobos, Buenos Aires, Argentina.

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LA BAMBA: LA SOFISTICACIÓN DE LA SENCILLEZ

¿Por qué la elegimos?

Diría Coco Chanel si la hubiera conocido: “La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”. La frase podría resumir a la perfección el estilo de La Bamba de Areco: un descanso de lujo con cocina gourmet, que ganó la categoría Relais & Chateaux; un distintivo que sólo ostentan 8 hospedajes en la Argentina. Este casco colonial color terracota, construido a comienzos del siglo XIX, fue cuidadosamente reciclado para convertirse en lo que es hoy: un hotel boutique de carácter encantador y espíritu gaucho, donde cada rincón revela un talento de alquimista para transformar lo antiguo en moderno y lo suntuoso en una sobriedad exquisita. Con obras de los mejores, como los cuadros de polo de Alejandro Moy y las fotografías de Aldo Sessa, los espacios comunes (como la biblioteca de la torre vigía) tienen un toque de privacidad para ser disfrutados en soledad o compañía sin que nada ni nadie altere la armonía durante la estadía.

Sus 11 habitaciones llevan el nombre de caballos de polo famosos (“Mariposa” o “Lalabai”) y están adornadas con muebles antiguos y objetos en materiales nobles, como la madera, el cuero, la lana y el algodón egipcio. Entre sus amenities, no solo se ve la exclusividad sino también el toque original: como las alpargatas que ofrecen en lugar de pantuflas para moverse por la suite o la casa. En el parque, hay dos canchas de polo, caballerizas, viñedos, una piscina, un quincho comedor donde se sirve la mesa para el asado todos los mediodías y una vieja pulpería que mutó en un distinguido refugio para descansar, leer, tomar una copa o compartir unos mates junto al hogar. Elegida por María Luisa Bemberg para filmar la película Camila y por Francis Malman para la serie Amigos x la cocina, esta estancia, la más antigua de San Antonio de Areco, te invita volver a la esencia desde un lugar acogedor, amable, como si estuvieras en tu propia casa pero con lo mejor de muchos mundos. Porque La Bamba recibe su nombre de la palabra celta “Bahamba”, que significa lugar de descanso y hospitalidad. Y eso es lo que consigue.

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¿Qué hacer?

 Las tradiciones, claro, están a la orden del día: diferentes tipos de asado, degustación de mate, shows gauchos, danzas folclóricas, doma indígena y juegos de destreza ecuestre (Pato, Boleadoras y Sortija) forman parte de un espectáculo único que impresiona a locales y extranjeros por igual. Es que están a cargo de Martín Tatta, el arequero encantador de caballos, quien recorrió el mundo mostrando su hipnótico arte equino: él llega montando al galope y se frena delante del público, entonces sube las piernas hasta pararse sobre el lomo del animal, mantiene el equilibrio sin tocar las riendas y ahí queda, luego baja, lo abraza, le acaricia las crines, le apoya la cara contra la suya, le apoya su cuerpo contra el lomo y ambos caen casi juntos al suelo, Martín recuesta su cabeza sobre el cuello del caballo, el caballo apoya sus patas sobre las piernas de Martín, y así se unen y comulgan. Eso es parte de la doma india, una mansedumbre que no necesita de rebenque ni violencia; como la que practicaban los primeros pobladores de nuestras tierras. La conexión es mágica y la confianza total. Los caballos son, sin duda, el alma de La Bamba de Areco. Su dueño, el empresario francés Jean-Francois Decaux, es fanático del polo: capitanea su propio team y la estancia funciona como base para los entrenamientos, permitiendo a las visitas mirar los juegos y partidos. También se pueden tomar clases, en caso de desearlo y de pedirlo con la suficiente anticipación. Entre sus actividades al aire libre, están los paseos a caballo guiados por un gaucho, los recorridos en carreta, y también las excursiones en bicicleta todo terreno, el juego de bochas o los baños de agua y sol en la piscina. Para los que buscan un mayor relax, se puede sacar turno y tomar un masaje con piedras calientes. La Bamba te invita a pasar el día o a hospedarte para vivir una experiencia más completa disfrutando de todas sus instalaciones y nuevas propuestas que pueden diseñarse a la medida de cada gusto y necesidad.

¿Dónde queda?

A 126 kilómetros de la Capital, en RP 31 & RP 41, San Antonio de Areco, Buenos Aires.

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EL OMBU: FOLCLORE Y RAÍCES

¿Por qué la elegimos?

Porque le sobra historia por donde se la mire y actividades que garantizan una estadía de diversión y relax. Cuenta con 350 hectáreas dedicadas al ganado vacuno y ovino, la explotación agrícola y la cría de caballos, dos piscinas al aire libre, 9 habitaciones y un casco de estilo italiano que mandó a construir el teniente general Pablo Richieri en 1880. El Ombú, conserva la sombra que protegió a los primeros gauchos de la Pampa. El árbol patrio argentino que le diera nombre a esta estancia se mantiene de pie y es el centro de reunión a la hora del folclore. Porque después del asado que sirven junto a un Malbec de etiqueta propia en la inmensa galería de la casona, aparece uno de los personajes más emblemáticos de San Antonio de Areco: don Oscar Mosco Pereyra, desde hace años, el abanderado del “Día de la Tradición”. Nacido y criado en estos pagos, todos los noviembres, este arriero domador de 77 años con mostacho gris, encabeza el ritual de marchar haciendo flamear la bandera argentina montado en su criollo. Pero ahora está bajo el Ombú porque le llegó la hora de hacer lo de todos los días: brindar su canto, tocarse unas chacareras y bailar “El Gato” junto a Rosa, su mujer, haciendo que todos los visitantes se animen al zapateo, el zarandeo, el giro y la media vuelta.

Antes de llegar a esta estancia, hoy manejada por Eva Boelcke y sus hijos Diego y Juan Pablo Viaggio,Pereyra trabajó 31 años en “La Porteña”, el establecimiento de Ricardo Güiraldes (el autor de Don Segundo Sombra) donde conoció a su esposa y educó a sus 5 hijos. “Para nosotros, los patrones siempre fueron parte de nuestra familia. Nosotros, de la suya. Aquí, puedo hacer lo que más me gusta y mejor sé hacer, estar entre caballos y tocar mi guitarra”.

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¿Qué hacer?

Todo lo que desee: cabalgatas guiadas (tiene 70 caballos disponibles para jinetes con o sin experiencia), paseos en sulky, guitarreada, danzas folclóricas, demostración de doma india y manejo de tropillas. Además, pueden tomarse un tiempo libre en alguna de las piscinas, hacer una bicicleteadas, armar un partido de fútbol o vóley con amigos o pasar al salón de juegos (se encuentra dentro del casco principal y cuenta con mesa de billar, metegol, sapo, ping pong y sala de lectura).  Para los que prefieren, las actividades más tranquilas: se puede practicar “bird watchinges” un hobbie que se vuelve tendencia (la estancia cuenta con binoculares para el avistaje de aves), sumarse como espectador de las actividades rurales (ordeñe, arreos, vacunación, señaladas, descornes, marcaciones) o, simplemente, optar por relajarse bajo un árbol en alguna de sus tantas reposeras. El Ombú permanece abierto los 365 días del año y lo tiene todo para pasar un día de campo soñado (con recepción de empanadas y bebidas, asado criollo con ensalada para el almuerzo y pastelitos con infusiones, mate y gaseosas previo a la despedida)  o sumarse a la vida rural con hospedaje y pensión completa (donde se agrega el desayuno continental y la cena de menú fijo con entrada, plato principal y postre).

¿Dónde queda?

A unos 124 kilómetros de la Capital, casi 1 hora cuarenta minutos de viaje desde el Obelisco porteño. Está ubicada en la Ruta 31, Cuartel VI, Villa Lía, San Antonio de Areco, Buenos Aires.

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DON SILVANO: HERENCIA PAMPEANA

¿Por qué la elegimos?

Porque es un espacio rural único que sigue en manos de la cuarta generación de la familia de Don Silvano: un italiano que gustaba tanto recibir a familiares y amigos que hizo construir las primeras dos habitaciones de huéspedes para poder sociabilizar, agasajar y compartir su paraíso de 380 hectáreas junto a sus invitados. Con un casco principal de estilo victoriano que data de 1930, los herederos fueron sumando nuevos cuartos para seguir con el legado y la hospitalidad de Don Silvano hasta convertir la estancia del tatarabuelo en lo que es hoy: un refugio rural abierto a todos los deseosos de conocerlo. Porque sus remodelaciones conservan las características de los primeros tiempos: como las 16 habitaciones con baño privado levantadas en la antigua caballeriza, la decoración gaucha del salón para 400 comensales, y las carrozas y antiguos tractores ubicados estratégicamente a lo largo de sus caminos arbolados.

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¿Qué hacer?

Como todas las propuestas de turismo rural, no faltan los paseos a caballo y en carreta, los shows de danzas folclóricas durante el asado, las carreras de sortijas, cuadreras y las demostraciones con boleadoras; una antigua habilidad indígena que fue adquirida por los gauchos de nuestras pampas desde la hora de cazar presas y hasta el momento de bailarse un malambo. Cuenta con piscinas, bicicletas, parque infantil y sala de juegos para pequeños y grandes desafíos: pool, metegol, ping pong, sapo y juegos de mesa. Don Silvano, como desde hace casi 90 años, te invita a alojarte o a pasar un día de campo para que disfrutes de lo que más te gusta: compartir con la gente que querés.

¿Dónde queda?

A 1:15 horas del Obelisco. En el kilómetro 87,300 de la Ruta 8, Capilla del Señor, Partido de Exaltación de la Cruz, Buenos Aires.

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PARA RECUADRO ENTRE LA BAMBA Y EL OMBU

SAN ANTONIO DE ARECO: CAPITAL DE LA TRADICIÓN.

No por casualidad, dos de los cinco mejores cascos seleccionados se encuentran en el mismo lugar: San Antonio de Areco, Capital Nacional de la Tradición. Ubicada a 112 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, es la cuna del origen gaucho desde principios del Siglo XVII, cuando los indios querandíes y los conquistadores españoles mezclaron sus sangres para dar a luz a este personaje pintoresco que dominó y domina la región pampeana.


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